Universidad Tecnológica de El SalvadorBarraza Ibarra, Jorge2018-11-102018-11-10Licencia C2003-12-31Barraza Ibarra, J. (2003). Apuntes breves y maravillosos sobre el sol. Entorno, (29), 38–46. https://doi.org/10.5377/entorno.v0i29.74572071-87482218-3345http://hdl.handle.net/11298/780Hace aproximadamente treinta mil años, el hombre anotaba el curso del sol y de la luna, así como las sucesiones de los días y las estaciones, sobre placas de hueso o sobre platos de guijarros. Estos descubrimientos que arrojan nuevas luces en el lento camino del hombre hacia la civilización, se deben al investigador americano Alexander Marshack, investigador del Peabody Museum de la Universidad de Harvard. Los resultados de esta investigación, pacientemente transcurrida durante un lapso de diez años, se fundamentan en miles de objetos encontrados en excavaciones arqueológicas realizadas en toda Europa. Los primitivos calendarios de la humanidad se encuentran en las obras de arte del Paleolírico superior, treinta y seis mil años antes de Cristo. El hombre Cromagnon, nuestro más lejano ancestro, era consciente de la importancia del sol, y su papel de dispensador del calor y la vida.9 p.esCopyright, 2003, Universidad Tecnológica de El SalvadorCURSO DEL SOLCURSO DE LA LUNATIEMPOEL HOMBRE CROMAGNONApuntes breves y maravillosos sobre el solArticle